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Palencia, camino del más bello románico (VII). Guardo, el secreto mejor guardado

Pila bautismal vista desde la capilla de los Enriquez
"Guardo no tiene historia". Esta afirmación, yo, personalmente, estaba harto de escucharla y en ocasiones de gente de cierto abolengo cultural, no te vayas tú a creer que no. Y lo peor de todo, es que casi yo mismo terminé convencido de ello... hasta que descubrí, casi por casualidad, el ingente trabajo de documentación histórico realizado sobre mi querido pueblo, Guardo, por el padre Quirino Fernández Fernández y que posteriormente fue continuado magistralmente por el ilustre escritor palentino, Jaime García Reyero. Historia local desconocida hasta entonces que, Don Quirino, dejó perfectamente plasmada en su excepcional obra: "El Señorío de Guardo". Este libro es un legado literario impresionante e imprescindible en la estantería de los Guardenses, que ostenta un gran valor documental y... sentimental. Además, está conjugado con una minuciosa tarea de búsqueda de documentación sobre la Villa desgranada de diferentes archivos nacionales. Hay que decir en su valor que, hasta hoy, esta enorme labor... nadie la ha podido superar.

Los Guardenses mucho tenemos que agradecer a este ilustre sacerdote, perteneciente a la orden de San Agustín, sí, mucho le debemos, sin ninguna duda. Hombre de Dios que a pesar de no ser de Guardo -aunque muy ligado a nuestro pueblo por vínculo a su hermano el médico, Don Emilio, a quién debemos también de agradecer su insistencia para que realizara este ingente trabajo-, narró con letras de oro y muy brillantemente la historia de nuestro pueblo allá por los años setenta. Por desgracia, el padre Quirino murió joven, a principios de los ochenta y según he podido saber, cuando nos dejó, estaba trabajando en un segundo libro sobre Guardo, obra que con seguridad completaría el relato de nuestra larga y viva historia, que además, con seguridad, nos desvelaría alguna de las incógnitas de eventos y avatares pendientes de desgranar, sucedidos a lo largo de este último milenio. Nuevas historias y leyendas que se fueron con él, relatos que quedaron enmudecidos para siempre en el tintero de su humilde escritorio, repletas de letras perdidas, inconclusas y aturdidas por su ausencia, que seguramente hubieran glorificado aún más esta noble y bella tierra. En este aspecto, puedo asegurar que su obra está a buen recaudo, y sus inconclusos párrafos, recogidos en los legajos y manuscritos que dejó a la vera de su lecho, hoy, seguramente, perfectamente custodiados por sus comunitarios hermanos.

Pero hablemos del románico, pues en esta sección es el tema principal que nos ocupa. Guardo cuenta con un importante patrimonio artístico, principalmente significado en nuestra Iglesia de San Juan. Tal vez, no sé si el más importante del municipio, pero para muchos de los guardenses, si el más emotivo. Yo tengo especial predilección por este templo, posiblemente debido al influjo que insufló sobre mí... haber nacido a escasos metros de esta iglesia y, por extensión, haber sido bautizado sobre la poderosa roca, hoy convertida en pila bautismal, que ostenta la iglesia de San Juan y que forma parte de este excepcional legado.

Primer plano, talla de San Antonio de Padua, al fondo la pila
Sí, es verdad que la historia debe de basarse en datos objetivos y a su vez debe de estar minuciosamente documentada, no soy nadie para ponerlo en duda. Incluso, entiendo perfectamente a los eruditos que no admiten una mínima licencia a la improvisación y defienden que los excesos literarios, sobre el manuscrito ya convertido a obra contextual, es para otro tipo de narraciones, vamos, qué decir... un dogma de fe... licencias, las mínimas. Yo soy de estos últimos -no de los eruditos, sino más bien de los del exceso literario-, de los que creen que historia y literatura aún tienen mucho recorrido juntos por hacer; es decir, que van de la mano. De los que piensan, por si alguien lo dudaba, que una bonita historia se puede construir sobre cimientos de realidad y ficción todavía inconclusos. Permíteme la licencia de este exceso. Es verdad que la historia puede formar parte de lo más recóndito de nuestros sentimientos, de nuestra propia fantasía y de nuestro intrínseco deseo de soñar... de cómo nos habría gustado que esta hubiera sido...

Posiblemente, la actual iglesia de San Juan se construyó sobre otro templo eclesiástico mucho más antiguo, de ser así, seguramente sobre una construcción de la época más genuinamente denominada como románica en tiempos en los que brotaron significativas obras, principalmente eclesiásticas, por toda la provincia. Hoy, no hay ningún vestigio románico que atestigüe este extremo, pues la actual iglesia guardense que preside el cerro del Otero data del siglo XVI. Magnífico templo al que, unos años después, se le añade la hermosa torre de piedra en mampostería que actualmente luce adosada a esta, concretamente en el año 1761, Tiempos aquellos... esplendorosos para la localidad, en los que el licenciado Don Francisco Diaz-Santos de Bullón, Obispo de Barcelona, Señor de Sigüenza y sobre todo guardense de pura cepa, ordena construir, también, en su interior la coqueta y recogida capilla de los Enriquez; (precursor a su vez de la la "Casa Grande", edificio emblemático donde los haya, que antes de ser reconvertido para diferentes usos, escondía en su interior obras de incalculable valor, cuanto menos en el sentido sentimental para todos los guardenses, algunas de ellas, hoy... en tierras de la vecina Asturias). Pero no nos desviemos del tema... ahí vamos...  al románico, pues en ello estamos, Guardo acoge en el seno de su más emblemática iglesia algunos de los "secretos", en mi opinión, mejor guardados: la pila bautismal románica, orgullosa luce y custodia de semblante altivo del altar y la capilla de los Enriquez, sabedora de su prominente legado... este es uno de ellos. Y Llegado a este punto, te preguntarás... ¿y el resto? Ya llegará el momento.

Plano general altar mayor
Juan el cantero

"Juan, el cantero, aquel día se despertó realmente angustiado a causa del sombrío sueño que durante aquella interminable noche de invierno le había consternado terriblemente . Las pesadillas habían vuelto de nuevo. La noche se hacía larga, no conseguía conciliar el sueño. La inquietud o tal vez también la presión que recibía de Don Ignacio, que le acuciaba el día reprochándole continuadamente su inconcluso trabajo, no le dejaba descansar adecuadamente. Un extraño temor le obligaba a levantarse como "sonámbulo en vida" en varias ocasiones. Desde el ventanuco de su pequeño cuarto, pudo observar como poco a poco la nieve iba cubriendo cuan inmaculado manto blanco la callejuela que finalizaba en la pequeña iglesia, temía que el peso acabara con la recién estrenada techumbre del templo, que el cerro acogía. Previamente, el día había sido duro, la cantería no pasaba por sus mejores momentos. Le inundaban los recuerdos, pero en ese momento solo le importaba acabar el único trabajo que le ocupaba. Aún recordaba perfectamente las terrible pesadillas que en dicha ensoñación había sufrido, estaba convencido de que era un inquietante presagio. Los delirios padecidos durante la noche, donde su vida se veía acechada por una muerte terriblemente dramática, le atormentaban hasta límites insospechados. Intentó relajarse y perjuró finalizar el trabajo. Contuvo su mirada perdida sobre las grietas que su vetusto cincel provocaba cuando profundizaba en la rocosa piedra. Sus ojos se acristalaban, mientras con mano temblorosa  labraba, a golpe de martillo, aquella enorme roca que meses antes don Ignacio, el clérigo, le había encargado tallar para su nueva iglesia, con el fin de ofrecer el culto del bautismo a los neonatos de la comarca. Atemorizado ante las figuras que aparecían bajo el duro canto tallado, volvían a su mente aterradoras imágenes del enorme ser que descargaba toda su furia sobre su espantado e inerte cuerpo, despojado en el sombrío suelo. A su vez, observada el delirio de aquellas siniestras bestias que lanzaban su ira sobre los infantes del lugar, mientras aquellas mujeres de gesto inconmovible y obsceno, que aturdían su pensamiento, huían aterradas para resguardarse bajo los arcos amurallados de la difusa calle contigua, reflejada en sus ensoñaciones. Sudoroso y agitado, intentaba protegerse de los antropomorfos seres que se lanzaban con desgarro sobre su más preciada hombría, dragones, leones alados y centauros milenarios sobrevolaban los rugientes y encapotados cielos aparecidos sobre aquella dramática noche. Al final de aquel delirio, solo le aliviaba el recuerdo del extraño animal cuadrúpedo que raudo y veloz le alejaba, como alma que lleva el diablo, de tan siniestro lugar... Al albor, Juan, el cantero, seguía golpeando, cada vez con más fuerza, la ya transformada roca... acuñándose para siempre en su nueva forma. Y así comenzó su leyenda".


Pila Bautismal
Es posible que la pila bautismal de Guardo cumpla en breve un milenio, o incluso sobrepase dichos mil años, de ahí que yo no sepa clasificarla adecuadamente si es de época románica o pre-románica, ¡vete tú a saber! Es toda una auténtica joya arqueológica de la que los Guardenses estamos plenamente orgullosos. Es un reto latente para los especialistas desgranar sus misterios, no solamente el de encontrar fielmente la época en la cuál fue tallada, el dónde, para quién y por quién, sino también, el significado de las figuras que "nuestro artista local, Juan, el cantero", quiso representar sobre ella... y cuáles fueron los "sueños" que le inspiraron mientras tallaba la otrora roca, hoy hermosa obra. Lo que si es verdad, es que esta joya espera impasible el paso del tiempo cuanto menos de otros tantos milenios a la vera de los guardenses, lugareños que, con plena seguridad, custodiarán su más preciado legado y que disfrutarán durante ese mismo tiempo, al menos yo eso espero, del interior de este santo lugar; templo bendito para generaciones enteras de guardenses donde se respira un ambiente cargado de inmensa espiritualidad. Todo el interior del templo es un auténtico espectáculo en piedra viva convertido en arte cargado de devoción, fervor, misterio y leyenda. Son espectaculares sus bóvedas de crucería en forma de estrella que protegen las tres naves de las que consta su planta, y que... su divinidad protegieron, en algún tiempo olvidado en el recuerdo... a sus fieles. En cada rincón, como antes ya he mencionado, se respira un profundo halo de espiritualidad sin igual, dotando a todo el recinto de un ambiente monacal único. Mires adonde mires, encuentras algo para descubrir y disfrutar; bien sea la capilla antes mencionada o su hermoso altar, presidido por una excepcional talla de Cristo Crucificado, la brillante obra en madera policromada de San Antonio de Padua, datada en el siglo XVIII y tallada con gran maestría, o la misteriosa tumba... que tiene impregnada sobre su lápida exterior unos símbolos, "posiblemente", relacionados con la Orden del Temple... ¡esto ya lo veremos!, más clara parece su procedencia de época tardogótica. Pero esta será otra historia... historia no menos "chica", que gracias a mi buen amigo, Amos Rodrigues Allende... iremos descubriendo poco a poco... y en otro momento. Atentos que hay más... leyendas.

"Guardo no tiene historia", a ver quién se atreve ahora a mantenerlo...

#Palencia, un gran museo al aire libre.

Tumba en el Arcosolio funerario de la iglesia... ya se descubrirá el misterio
Calle La Iglesia
ViewsIglesia de San Juan de Eduardo Gutiérrez Pérez. Visita virtual del interior de la iglesia en 360º, girar la imagen con el ratón


Fotografías propias previamente retocadas
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Colegiata de San Salvador... al final del más bello camino del románico


"Caminante, en el camino..." no encontrarás escarpados precipicios que acechan vigilantes tu llegada, ante el albor de tu inédita y atónita mirada... pero sí, lugares encantados que, por un solo instante, congelan la respiración del visitante, suscitando en él, un contenido y helador aliento, ante la vista de la magnitud del paisaje hallado. Caminante, en el camino... en su busca, y a tu paso, no encontrarás sinuosas curvas que consiguen que se te dispare el corazón hasta límites insospechados... pero sí, lugares, en ocasiones olvidados, que destilan cierta fantasía que se va impregnando en las huellas de una primorosa naturaleza, remachada en cada uno de sus bucólicos rincones. Caminante, en el camino...  tampoco descubrirás vertiginosos desfiladeros que, cuan precipitados acantilados, ladera abajo dejan correr aguas malditamente asalvajadas, golpeando violentamente sobre sus indómitos peñascos. Caminante, ¡ay! Caminante... ni rocas colgadas encontrarás apiñadas sobre angostos riscos, abriéndose paso firme entre el insolente y deslucido asfalto, brotando sobre la abrupta vegetación y escarpando su infinito delirio por rocosas paredes. Ni tan siquiera, en el camino, caminante, echarás de menos miradores artificiales construidos a golpe de la sobria mano del hombre... pues no es necesario, de verdad... toda su extensión es un digno mirador en sí mismo....


Y yo te digo, caminante, que precisamente esta es la grandiosidad de la "Montaña Palentina", #montaña viva, #montaña inmensa, #montaña prodigiosa siempre eterna... eternamente hermosa, pero sobre todo amiga, gentil, fácil y accesible... muy accesible, de tal forma que en cada lugar, en cada rincón, en cada paraje disfrutarás de ella a cada instante ahora ya en tu imprescindible viaje. En cada momento, en cada metro, en cada palmo de verde tierra que germina sobre su superficie, salta un brote de naturaleza viva y plena... brote de amable devenir por los tiempos sobre un manto de siembra cargada de historia y belleza. Una comarca de verdes valles, de azules cielos que reflejan su intenso añil sobre acumuladas aguas acristaladas, angostadas a intramuros de artificiales paredes que otrora fueran construidas por la mano del hombre... Aguas que ahora están significadas en extensos embalses que riegan, nutren y fertilizan la vida de las sedientas tierras del bajo sureño. Una Montaña de atractivas e infinitas cumbres que miran al cielo sin complejos y que observan, cuan ventana indiscreta, desde cualquier punto de sus innumerables caminos... tu esperada llegada... Y cuando llegas, "la Siempre Dispuesta de la Montaña" ya te está esperando, ahí, en el mismo lugar en donde la enclavaron sus antiguos pobladores. Es perfecta, armoniosa en sus lineas, inamovible y respetada por los innumerables avatares de la vida que han acontecido a su vera durante sus casi mil años de existencia. Es románico palentino en su estado más puro y románico en el que desde su interior mejor se cautivan los sentidos. Siempre la encontrarás con su perfil dispuesto, busques el que busques. Siempre preparada para tu cámara y siempre acompañada del mejor entorno natural. Siempre encarada y engreída -lo digo dulcificando el significado de ambos adjetivos- a sabiendas que es la estrella de la terna. Ahí está, esperando y esperando el sonido metálico de tu cámara mientras te susurra al oído que no tengas prisa en admirarla, y te vuelve a susurrar... que es hermosa ... muy hermosa desde cualquier ángulo enfocado.


San Salvador de Cantamuda es un lugar mágico; su templo, advocado al propio santo que le insufla el nombre, un lugar de poder. Se concibió como colegiata, allá por el siglo XII. Fue fundada por la Condesa de Castilla Doña María Elvira, en la cual fue enterrada, aunque en la actualidad la antigua colegiata es considerada como la Iglesia Parroquial del municipio de San Salvador de Cantamuda, perteneciente al Ayuntamiento de la Pernía, en pleno corazón de la Montaña Palentina. LLegar a San Salvador desde cualquiera de los puntos más referentes de la provincia de Palencia es muy sencillo. Desde Guardo, desde Aguilar o desde la capital, simplemente debes de dirigirte a Cervera de Pisuerga, una vez allí, no tiene pérdida, simplemente hay que tomar la C-627, disfrutar del embalse de requejada, anotar la visita a Vañes, Polentinos, Estalaya o la abadía de Lebanza, por poner algunos ejemplos, y dejarte llevar por la magia del Parque Natural de Fuentes Carrionas y Fuente Cobre.

Su imponente figura impresiona. Cuando estás bajo su ámbito de influencia, no puedes dejar de voltear su perímetro en busca de todas y cada una de las múltiples perspectivas que amablemente te ofrece. Ella siempre se presta, siempre está dispuesta... es, hoy, por derecho propio, la novia de la imagen digital y sino que se lo digan a "san" Google y a las redes sociales. Su encaje con el entorno es auténticamente privilegiado, sin más. Es, asimismo, la ensoñación y custodia permanente de miles de guajas y guajes que a lo largo de los tiempos modernos han magnificado este idílico entorno con sus acampadas, sobre todo, en los esperados periodos estivales y, aunque ya ausentes en invierno, el paisaje les espera para regalarles otra inimaginable estampa de tan bello lugar. Niños y mayores que descubrieron el poder de este entorno y que ahora no pueden desprenderse de su influjo... siempre alegres, siempre divertidos, la siempre dispuesta de la montaña les acompaña. Tiempos en los que jóvenes de mano entusiasta, jugando con los acordes de sus guitarras, dibujaban notas musicales que una vez emancipadas aluzan su espadaña, sonidos armoniosos atraídos, junto con sus alegres cantos, por el techo estrellado de una fresca noche de verano... En definitiva, San Salvador de Cantamuda, además de la joya de la Montaña, es la perfecta imagen de las publicaciones y calendarios anuales, que moran permanentemente en las paredes de nuestros más humildes rincones. Ven y disfrútala.

#Palencia, un gran museo al aire libre.

Vista virtual esférica del interior de la colegiata. Clic con el ratón para verla en todas sus perspectivas:


Altar. Imagen de visita virtual interior captada de Internet



Fotografías propias previamente retocadas
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Palencia, camino del más bello románico... el origen

Cripta de San Antolín. Origen del románico palentino
La historia ha querido que el nombre de "Antolín de Pamiers", en la persona de San Antolín -mártir de origen visigodo que, 1300 años antes, "más menos", ofreciera su trágica muerte a la veneración de la más bella catedral, inequívocamente adjetivada como la "desconocida" de ambas Castillas y, por extensión, de esta España nuestra, tan cargada de inconmensurable legado histórico-, esté eternamente ligado al románico palentino, incluso antes de que este primoroso estilo artístico iniciara sus primeras andaduras por estas tierras castellanas allá por los años medios de la onceava centuria. Asimismo, la historia ha querido, también, que este relevante hecho, confluyera en una explosión de esplendor único, que encomendó al recién estrenado estilo artístico construir una prodigiosa senda histórica sobre caminos de polvo y trigo, trazando un virtuoso recorrido de más de 200 años a lo largo y ancho de la provincia de Palencia... Para después... el arte, "en tan lugar privilegiado"... se encontrara con lugares mágicos llenos de rincones encantados, a la par vertebrando culturalmente a la provincia. Sí, la de los ríos Pisuerga y Carrión... y a su paso, desde el más llano extremo del sur, y con destino final irremediablemente hacia el más bello paisaje del norte, encuentra una comarca sembrada de infinitos valles y escarpadas montañas rocosas, salpicada de edificaciones encumbradas armoniosamente y enclavadas en increíbles lares de nuestra idílica Montaña Palentina. Comarca infinita... donde brilla con luz propia un patrimonio, ya de todos, que hace digno honor a su merecido reconocimiento.

Imagen de San Antolín. Al fondo restos visigodos de la Catedral, previos a su fábrica románica
Adentrarse en la la cripta de San Antolin es un emocionante recorrido por el tiempo, que abarca prácticamente toda la numeración del calendario gregoriano y parte del juliano... también. No es un difícil ejercicio para la imaginación auto dibujar en nuestra memoria este largo camino de historia viva, cargado de innumerables vicisitudes, leyendas y anécdotas. Vestigios romanos inician una prodigiosa andadura por esta línea del tiempo imaginaria -donde, aún, algunos restos romanos conserva este inmenso templo- un apasionante recorrido por el espacio tiempo, que en el caso de nuestra región, está perfectamente renombrada y con definición propia en el acertado topónimo: "las edades del hombre". Estos dubitativos inicios, pronto fueron superados -en honor a la verdad, algunos siglos después-, por renovadas pinceladas heredadas de época visigoda, labradas magistralmente sobre aquellas primeras piedras, ahora sepultadas bajo tierra sagrada. Dichas huellas, conservadas en lo más profundo de nuestra Catedral, son posteriormente cinceladas por canteros locales de muñeca maestra y pulso firme, acuñando sobre el recuperado canto nuevas formas artísticas más de acorde a la época de su labrado; dejando paso, así, y sin lugar a ninguna duda, al hoy laureado y reconocido comienzo del más genuino románico palentino... el origen. ¡Ay! El románico... estilo que, redundando en la expresión, es aun más bello visto desde esta nueva perspectiva... expresión artística que, en este caso, recorrió lentamente su destino por estas tierras de nuestra España -tal vez, pues yo no lo voy a poner en duda-, importado inicialmente de tierras aragonesas. Y como generosos palentinos que somos, fue exportado, después, a las también hermosas y enigmáticas, de entonces y de ahora, vecinas tierras asturianas.

La Cripta
Este transcurrir por los tiempos... culmina, quizás ya para siempre, en una magnánima construcción eclesiástica, hoy enclavada en el mismísimo corazón de la capital. Esbelta e imponente, perfila su figura sobre los cielos, de esta, con líneas verticales trazadas con brocha de oro, propias del más puro estilo gótico. Santa Iglesia Provincial que, a su vez, esconde bajo sus entrañas huellas de todos y cada uno de los estilos artísticos, que dicha linea del tiempo se ha encargado de impregnar en cada uno de sus bellos rincones. Ahora ya, para mí, es simple y llanamente: "La Catedral", pues, cuando este humilde narrador utiliza este "único vocablo" para referirse a ella, espero que mi interlocutor reconozca a la primera... a cuál de las incontables maravillas de España, homónimas a ella me refiero... Y, para finalizar, propongo como ejercicio cultural de alcance a los chicos de antena 3 para que no vuelvan a deslizarse más en sus juegos tipo trivial -aunque reconozco que ya han pagado suficiente penitencia por su error, sobre todo en estas redes-, y no confundan tan digno sobrenombre de: "La Bella Desconocida", con el de la también encantadora y hermosa catedral que ostenta nuestra vecina y querida provincia de Zamora: la Perla del Duero.
Y dicho esto, es algo por lo que no vamos a reñir, ¿verdad qué no, amigos zamoranos?

Palencia, un gran museo al aire libre.

Plaza de la Inmaculada
Interior de la Catedral donde se ubicaba la Catedral románica
Trasera absidal Catedral de Palencia




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Palencia, camino del más bello románico (VI). Pisón de Castrejón. "La bella dama de la Peña Redonda"


En Pisón de Castrejón, su iglesia, "la Bella Dama de la Peña Redonda", dibuja con orgullo su perfilada y alargada sombra sobre el hermoso y montañoso horizonte del norte palentino, un lugar de ensueño plenamente satisfecho del legado patrimonial y cultural que la historia le ha otorgado. El templo, bendecido a la Virgen de la Asunción, ofrece... agradecido a estas austeras tierras labradas por gentes sobrias y trabajadoras... siempre hospitalarias, su más imponente imagen acuñada en los tiempos del más tardío románico rural palentino. 


Las incipientes cumbres de la Montaña Palentina, vigías impertérritas que aguardan impasibles el inexpugnable paso del tiempo sobre estas bellas tierras de Palencia, esculpen con su mejor trazo el perfil de esta "bella dama"... sobre la extensa llanura del siempre tranquilo y duro, a veces fértil, a veces arduo, campo palentino. Ella, la Iglesia de la Asunción, significada para mí y para siempre como la Bella Dama de la Peña Redonda, cuan faro vigía de un mar de trigo, carbón y tranquilidad, aluza con la esbelta figura de su hastial de poniente esta infinita comarca, portentosa en parajes increíbles. Lares donde la naturaleza se reencuentra con esta inusitada belleza, esculpiendo su nombre en cada uno de los desconocidos lugares que la protegen. Ni los calurosos días del estío, ni las duras y heladoras noches del largo invierno palentino, alteran su hermosa figura, y... ahora, la Bella Dama, siempre incontestable, preside el románico de la comarca nor-occidental de la provincia... conocedora de su importante impronta; esperando, eterna, en el páramo palentino y a los pies de su más redonda peña, a que inicies tu andadura sobre esta nueva ruta... siguiendo la rectilínea sombra que proyecta su espadaña, con destino a las vertiginosas cumbres de un territorio plagado de esbeltas torres rocosas, que tienen encomendada la misión milenaria  de escoltar su hermosa figura.



Llegar a Pisón de Castrejón desde mi pueblo natal, Guardo, es realmente sencillo. Simplemente tienes que tomar la carretera comarcal CL-626 en dirección a Cervera de Pisuerga. A mitad de camino, entre tanta y tan espectacular naturaleza, ya está impávida esperando... la Bella Dama. No tengas prisa en llegar, ella siempre espera. Mientras, durante el recorrido, disfruta de la hermosa estampa que te ofrece la espectacular cadena montañosa, que anuncia el inicio de una comarca repleta de naturaleza viva... naturaleza plena: la Montaña Palentina. Acercándote al destino, nada más divisarla, eres consciente de que ha merecido la pena... la espera. Su espectacular silueta aparece como de la nada, solitaria, pero atrevidamente acompañada por el continuo trasiego de vehículos que discurren por los caminos de asfalto que la atraviesan, en ocasiones,  ignorando su gran bella silueta.


Es espectacular el friso gótico que, sobre la fachada de su orientación sur, luce el templo. Este armonioso conjunto fue montado, algún siglo después del inicio de su construcción, sobre su bello pórtico de entrada, aunque su hermosa imagen, hoy, la encuentras refugiada bajo una coqueta tejavana. Con seguridad, su reflejo ha iluminado, con la frente bien alta a sus afables vecinos durante cientos de años -casi un milenio-. ¿Dónde esta su misterio? Tal vez el acontecer de los tiempo, bajo el riguroso sol del estío y de la crudeza del helador invierno... tal vez... con esto esté resuelto... y sean uno de los principales motivos de su excelente conservación. Su pórtico está presidido por un Cristo marcado en la ancianidad; en sus esquinas, deleitaremos nuestra vista con los cuatro tradicionales símbolos de los Evangelistas. A su vez, como no puede ser de otra forma para la época, luce escoltado a ambos lados de seis apóstoles, que descansan sobre peanas perfectamente talladas sobre la piedra, mostrando al visitante su más radiante belleza. Dicho friso descansa sobre un sencillo pero bello pórtico, que regala a la vista del visitante cinco excepcionales arquivoltas, ofreciendo sin duda una excelente imagen fotográfica, reflejando al visitante una curiosa sensación de tercera dimensión. 


Por supuesto, su insólita belleza no quedó anclada solo en su exterior. El interior del templo insufla en el visitante un aroma de paz espiritual sin igual. Pero si quieres descubrir más, programa tu viaje cuanto antes, y disfrutarás de nuevas sensaciones, que solo una comarca como la de la Montaña Palentina, cargada de inmenso patrimonio, puede ofrecerte.

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Fotografía de Montse González Férnandez

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