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La nevada del siglo... hasta ahora


"Ya no nieva como antes". Hasta hoy, así de concluyente era la afirmación en las habituales conversaciones -bien fueran de bar o de cocina particular- que se "entablaban" entre los lugareños de mi pueblo natal, en cuanto caían cuatro copos de nieve sobre mi querida y bella localidad de la Montaña Palentina, Guardo. Y este extremo, en dichas reuniones, cualquiera se lo contradecía a los mayores del lugar. Es verdad que, en mi caso, aunque no me considero excesivamente mayor, mis recuerdos sobre "las grandes nevadas" de mi tierra se remontan a mis años de infancia. "Aquellas sí qué eran nevadas"... Aún recuerdo, en cierta ocasión, cuando llevaba ya dos o tres días sin parar de nevar, al asomar la nariz por la puerta de entrada del portal "38" -número que correspondía al edificio de las casas baratas en el cual residía-, la gran cantidad de nieve que se había acumulado durante dichos días sobrepasaba con creces el nivel de mi rapada cabeza, es decir, y para entendernos coloquialmente, llegado el momento y como buenos aventureros de la infancia, con tanta y tanta nieve podíamos construir un bonito "iglú", en el que entrábamos perfectamente de pie -sin agacharse, por supuesto- a tan hostil e improvisada nueva vivienda infantil.

Contaba de aquellas con unos escasos ocho años de edad, y ello implicaba que un servidor no superaba el "escaso metro de altura"... pero que muy raspado; lo que es suficiente prueba para aseverar que aquellas nevadas de finales de los años sesenta que yo conocí rondaban, como mucho, dicha medida de espesor. Pero ante este interesante dato "medicional" recordado por este humilde bloguero para referenciar esta publicación, solo una simple observación más, nevaba y nevaba sobre nevado, es decir, no se retiraba como ahora, no existían ni los medios, ni el personal, ni la concienciación política de servicio público tan arraigado como el de este momento, y la acumulación continuada de precipitaciones blancas, día tras día dejándola madurar, conseguían aquellas tremendas y espesas capas del precioso y esperado manto albo ya helado, cuanto menos por los infantes de mi portal. El sistema empleado para su retirada por los servicios municipales... era el de ya se iría por sí sola... y así sucedía, si no fuera por la acción espontánea y solidaria de los vecinos que, con pala en mano, hacían todo lo humanamente posible por acondicionar la zona... de aquellas, pensábamos que no hay mal que cien años dure... y menos si dicho mal es de hielo.

Monumento a la Montaña Palentina
Sin embargo, la nevada de la que hemos sido testigos en estos primeros días de febrero del año 2015, la podemos de considerar de histórica, y lo bueno es que gracias a los nuevos sistemas tecnológicos y a las redes sociales, los chicos del futuro ya no tendrán este dilema de falta de datos comparativos. Pero tengo que decir, que yo no recuerdo otra nevada igual, con la salvedad de que antes me llegaba a la cabeza... y ahora a la cintura, será por la edad. 

Han sido prácticamente cinco días consecutivos sin parar de nevar. La segura acumulación de nieve en las calles, si no hubiese sido por el titánico esfuerzo realizado cada día por los servicios municipales y por los vecinos de la localidad, habría sido de consecuencias imprevisibles, me atrevo a asegurar que hubiera superado, con seguridad, bastante más del metro estipulado; con la clara diferencia de que ahora no me llegaría mucho más allá de la zona que aprieta mi cinturón... y no a la cabeza, menos mal. No he conocido nunca un despliegue de medios igual, estos han sido perfectamente coordinados por mi buen amigo Fonso, siempre dispuesto, al mando de un Alcalde, Juanje, y Concejales, que se arremangan para aquello que haga falta, trabajando juntos codo con codo incansablemente. Gracias a ello, y también al trabajo diario, como he dicho, de personal y vecinos en general, se ha conseguido minimizar en Guardo las consecuencias de tanta y tanta nieve. Y digo bien... en Guardo... pues en otras poblaciones la intervención de unidades especializadas del ejercito ha sido imprescindible.

No quiero acabar esta publicación sin antes agradecer, de corazón, la inmensa labor realizada por todos y cada uno de los trabajadores del Ayuntamiento de Guardo, con su Alcalde y Concejales de la Corporación al frente y a toda la población de Guardo en general. Cinco eternos días y los que quedan sin parar de retirar nieve. Han demostrado, todos y cada uno de ellos, una grandísima profesionalidad y un sentido de servicio público sin igual. Sé perfectamente que es imposible llegar a todos y cada uno de los rincones de este hermoso pueblo llamado Guardo, y también sé, no te quepa ninguna duda, que muchos vecinos han tenido que soportar las duras inclemencias del tiempo... con algo menos de presencia de dichos medios, aguantando, como nadie, tantos días de abundante acumulación de nieve y hielo a la puerta de sus casas con una enorme tranquilidad y paciencia, haciendo todo lo que estaba en su mano para minimizar el impacto de esta. Pero también tengo que decir, que estoy plenamente orgulloso del comportamiento titánico de mis vecinos. Han sufrido lo indecible, pues han soportado como auténticos "gladiadores" unos días de "mal tiempo" que han arrebatado la normalidad de su día a día. En esta ocasión y como siempre, luchando, pero no contra los leones del "Coliseum Romano", que no viene a cuento, sino contra la fuerza de la naturaleza convertida en un precioso e inmaculado manto de nieve, que, en ocasiones -y no sé yo si esta ha sido una de ellas- se convierte en un feroz enemigo a batir... "Qué hartura a nevar, por Dios", como dice mi buena amiga Ana Gómez.

Gracias por vuestra comprensión vecinos.

Estadio de la Camareta
Plaza de la Constitución
Calle la Iglesia
Colegio del Otero
El avestruz de la Plaza de la Constitución
Plaza de la Constitución
Plaza de la Constitución
Plaza del Otero
Congelados
Plaza del Otero

Ver vídeo del día después:


1 comentarios:

Tomás dijo...

Con la cantidad de nieve que hay algunos lugares me resultaron difícil reconocer.

Saludos

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