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Paseos por el Canal de Castilla. Primera Etapa. Esclusas de Calahorra de Ribas - Presa de retención

Comenzaremos esta aventura en Ribas de Campos, lugar donde se empezó a ejecutar esta ingente obra de ingeniería hidráulica de la época de la Ilustración Española. Este paseo es de unos dos kilómetros, entre ida y vuelta, de muy fácil accesibilidad y apta para todos los públicos, como bien se dice en el argot cinematográfico.

En el paraje conocido como Calahorra de Ribas se ensamblan dos ramales del Canal: el final del ramal norte, que comienza en Alar del Rey y el inicio del ramal Campos, que va en busca de la bifurcación en el Serrón con el ramal sur que llega hasta la ciudad del Pisuerga, Valladolid. En Calahorra de Ribas es el lugar donde las aguas del Pisuerga, subyugadas por este camino artificial empujadas desde Alar del Rey, se entremezclan con las aguas del río Carrión.

Los ingenieros de la época no dudaron en iniciar el proyecto en este lugar por la menor dificultad en el trazado. A su vez, les servía de plataforma de lanzamiento y probar los diferentes elementos hidráulicos necesarios en este ambicioso proyecto. Aquí encontraremos el monolito que conmemora el inicio de las obras un caluroso día 16 de julio del verano del año 1753, bajo la dirección de obra de Antonio de Ulloa.

Llegaremos a Ribas de Campos por la carretera P-984, que entronca con la N-611, antigua carretera nacional muy socorrida por los palentinos, que desde Palencia capital encaminaban sus días de verano hasta las playas de Santander, hoy sustituida por la autopista Cantabria-Meseta A-67.


No podemos llegar a Ribas pueblo, sin antes hacer una parada para soltar una lagrimilla ante el Monasterio románico de Santa Cruz de la Zarza, a un escaso kilómetro del caso urbano de Ribas, le encontraremos languideciendo dentro de una finca privada, cuya actividad empresarial, de culto a la liturgia no tiene nada, más bien al culto del buen yantar proporcionado por los productos derivados de esta vaquería.

Este monasterio es una impresionante edificación que se encuentra en absoluto estado de abandono, por desgracia, si nadie lo remedia, anuncia un futuro muy poco halagüeño para una de las joyas del románico más importantes que quedan en pie, en estos lares terracampinos de la provincia de Palencia.

El inicio de nuestro camino se encuentra a un kilómetro del centro del pueblo, siguiendo la carretera antes mencionada, en dirección a San Cebrián de Campos. Como a la mitad del camino entre las esclusas y el pueblo, debemos echar un vistazo a la enorme espadaña de la impresionante iglesia de San Pedro, el Pajarón de Campos, que nos otea desde el horizonte del pueblo de Amusco.

El punto de origen lo situaremos en el puente de Calahorra, primera bella estampa del canal que hace eterna compañía a tan magnánimas esclusas. Desde dicha atalaya, obtendremos unas excelentes vistas de las esclusas 22, 23 y 24 del Canal y de la llegada de las aguas acanaladas que se precipitan desde el norte de la provincia. Escucha con atención el estruendo producido por las aguas, que aunque profundo aún en dicho lugar, se irá escondiendo agonizante, una vez que iniciemos este bello paseo por su camino de sirga.


Las esclusas de Calahorra de Ribas son tal vez las más bellas del Canal. Son sin duda la reina de la imagen digital. Su pose ante la cámara es sibilinamente elegante, desde cualquier punto obtienes una fotografía increíble de tan hermoso lugar. A la vera, vetustas edificaciones, que en tiempos fueron el santo y seña de la modernidad terracampina, mueren sin compasión, pues el canal no simplemente entregaba aguas para el transporte cerealístico, sino que a su vez ha sido y es fuente de producción eléctrica y eje motórico de innumerables harineras, papeleras, y otras actividades de fines bien diversos.


Pero no nos perdamos en alabanzas ya desde el inicio de este trayecto. Pues según bajamos la pendiente que salvan tan sorprendentes esclusas, a nuestro encuentro nos espera el río Carrión. Ribera a este, encontraremos la presa de este emblemático río, genuinamente palentino. Seguiremos nuestro camino en busca de la senda del Canal, a escasos 100 metros. El trazado hasta la presa de retención es prácticamente recto y hay que decir que está en perfecto estado de conservación a ambas riberas, ideal para practicar este sano deporte y otros más mecanizados como la bicicleta. El canal vierte sus aguas por ambos lados, por el margen izquierdo las devuelve al Carrión y por su margen derecho las entrega a los fértiles campos de la ya deslumbrante Tierra de Campos. Es momento para disfrutar del relajante paseo y disfrutar de su naturaleza... no solo de la artificial. En pocos pasos llegaremos a la presa de retención. Su belleza simula a las construcciones de las películas otoñales de época, cuanto menos eso es lo que a mí me recuerda. Buen momento para tomar de nuevo unas fotografías, y ya de vuelta, en busca del susurro del beso cariñoso de la esclusa, volver y volver a admirar la belleza de tan enormes labios, que deleitan aguas acristaladas para de nuevo salpicarlas, salvando el terreno que, en Ribas, el paisaje acuñó para esta soberbia construcción de la más pródiga mano del hombre.

... Seguiremos hasta Valdemudo





Ribas de Campos. Canal de Castilla. Vista virtual en 360º

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2 comentarios:

fernando dijo...

Peregrino, amante del románico y del Canal.....,logicamente, me ha encantado.

Eduardo Gutiérrez Pérez dijo...

Gracias por tus palabras Fernando.

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